Mucha gente se pregunta cómo será la vuelta a la normalidad a las oficinas, las escuelas o las universidades. Durante el confinamiento, alumnos, trabajadores y profesores se han visto inmersos en una situación sin precedentes. Sin embargo, el panorama en el trabajo y en los ámbitos educativos supone una gran incertidumbre que requerirá de nuevos enfoques, modelos y soluciones.

Reducir el riesgo de exposición al COVID-19 requiere de una planificación meticulosa por parte de las empresas e instituciones.

La vuelta a la normalidad en los centros educativos requerirá de nuevas soluciones.

Los entornos para el aprendizaje y el trabajo antes de la crisis del coronavirus habían puesto el foco en el apoyo de modelos participativos, favoreciendo en gran parte la autonomía, la colaboración y la flexibilidad.

No obstante, en un momento en el que las interacciones físicas tratan de limitarse, los entornos post-COVID se esfuerzan en reforzar otros aspectos.

1. Densidad de personas

Hasta ahora, los espacios de trabajo y de aprendizaje han venido potenciando el trabajo en grupo y colaborativo. Sin embargo, para garantizar una vuelta a la normalidad segura será necesario reducir la densidad de personas.

Para ello, deberá favorecerse el distanciamiento físico y establecer el número máximo de personas que tienen permitido reunirse.

Distanciamiento social y físico entre trabajadores y estudiantes.

2. Configuración de las mesas y lugares de trabajo

Entre estas medidas, se incluye añadir separaciones y orientar las mesas individuales de modo que se reduzcan las posibilidades de contagio. Permitir la reconfiguración y la flexibilidad es clave para abordar las necesidades de las instituciones frente a contagios.

3. Limpieza, desinfección y purificación

Para garantizar la seguridad y la salud de las personas la desinfección del aire y de superficies debe abordarse de forma eficaz. Antes de la reapertura de las oficinas y de los lugares académicos, debe asegurarse que el local dispone de limpieza y desinfección continua.

En este aspecto los sistemas de climatización y ventilación aprobados por la EPA son esenciales para garantizar espacios interiores seguros y libres de virus. No es suficiente con asegurar el distanciamiento social entre personas o una adecuada configuración de mesas y lugares de trabajo. Es necesario también incluir sistemas de purificación y desinfección del aire que garanticen la eliminación de los niveles de contaminación del aire.

Desinfección y purificación del aire y superficies

En este aspecto, las autoridades recomiendan el uso de sistemas de oxidación fotocatalítica, así como otras tecnologías tales como los filtros HEPA, lámparas UV-C e ionización bipolar. Asimismo, se desaconseja el uso de ozono por su peligrosidad frente a personas y medio ambiente.

Deberán establecerse también rutinas de limpieza con agua y jabón, de manera que la cantidad de virus sobre superficies y objetos se reduzca.

4. Nuevos protocolos de respuesta

Finalmente, se propone a las empresas preparar un equipo de respuesta ante la pandemia. Esto consiste, por un lado, en planificar cómo será el regreso al trabajo y a las aulas. Algunas organizaciones pueden optar por turnos rotativos o el cierre del establecimiento.

Disponer de un sistema de desinfección que funcione en presencia de personas evitará la necesidad de cierre frecuente del establecimiento.

Por otro lado, será conveniente desarrollar protocolos de control del estado de salud de los empleados y estudiantes y protocolos claros de enfermedad.

Por último, se conviene establecer sesiones de comunicación para reforzar la práctica del distanciamiento social, la importancia de la desinfección y las pautas sanitarias a seguir. Entre estas últimas destaca el empleo de mascarillas y de desinfectante de manos.

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