El uso del ozono se ha visto incrementado enormemente durante esto últimos meses en todos los lugares del mundo. A principios de la crisis fue considerado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como el desinfectante más potente.

Dado que el ozono es capaz de destruir numerosos virus, bacterias y hongos, se creía también eficaz para la destrucción de los microorganismos de la familia de coronavirus (por ejemplo, el SARS).

No obstante, actualmente se encuentra en revisión por la Unión Europea para su empleo como desinfectante frente al COVID-19. La razón de esto es que no hay información concluyente en cuanto a su efectividad, dosis, modo de empleo ni toxicidad sobre la salud en humanos y el medio ambiente.

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alt="Mujer con mascarilla.">

	Protección ante el coronavirus.
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¿Por qué es mejor optar por otro sistema diferente al ozono como método de desinfección principal?

1. El ozono no es almacenable ni transportable

Este sistema de purificación tiene el inconveniente de que no es posible su almacenamiento ni transporte. Ha sido clasificado por la Comisión Europea como un biocida “in situ” ya que tiene que generarse y aplicarse en el mismo lugar. Dada su naturaleza reactiva e inestable, es necesaria su descomposición y transformación a oxígeno en poco tiempo.

En consecuencia, se requiere una autorización especial para comercializar los distintos equipos.

2. No puede utilizarse en presencia de personas ni animales

Está demostrado que la presencia de ozono gas en alta concentración (aproximadamente de 0,1 ppm o partes por millón) es perjudicial para las personas. La OMS considera que por debajo de un valor de referencia de 0,05 ppm o partes por millón durante 8 horas garantiza una protección adecuada para la salud.

La desinfección de suelos, superficies, equipos, maquinaria u otros materiales que admitan agua durante un tiempo mínimo se realiza mediante ozono mezclado con agua. Este método de desinfección no es perjudicial para la salud por inhalación.

En cambio, la desinfección con ozono gas, habitualmente recomendado para espacios cerrados, sí es perjudicial, ya que la concentración es superior.

Por otro lado, será necesario ventilar adecuadamente el lugar desinfectado antes de su uso.

3. No cualquier ozonizador puede funcionar como desinfectante

A pesar de que todavía no es clara la dosis necesaria para su uso ambiental y tratamiento de superficies, la venta de ozonizadores ha crecido a lo largo de los meses de la pandemia. En este sentido, existen distintos modelos, algunos únicamente para su uso por expertos y otros de uso no profesional.

El uso del ozono en dosis muy bajas, con presencia de personas, no tiene una acción desinfectante

Representante de la empresa ZonoSistem

No obstante, hay objeciones ante algunos de los modelos ya que, tal y como indican los expertos “El uso del ozono en dosis muy bajas, con presencia de personas, no tiene una acción desinfectante”. Esto, unido a que con el uso de algunos ozonizadores el usuario no puede estar presente en aquellos momentos en los que hay una alta dosis de ozono, genera controversia en cuanto al uso de esta tecnología.

4. Requiere de equipos de protección adecuados

Tal y como advierte el Ministerio de Sanidad, las personas que aplican los “productos biocida” deben estar protegidos con unos equipos de protección adecuados de acuerdo a la peligrosidad del producto.

A nadie que sepa un poco de ozono se le ocurriría usarlo para matar el coronavirus. Es el oxidante más potente después del flúor y uno de los más tóxicos que se pueda imaginar, aunque en pequeñas dosis sirva para desinfectar y matar bacterias

Bernardo Herradón, experto en Química Orgánica y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
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Equipo de protección necesario para desinfección de locales mediante ozono.
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5. Puede reaccionar con sustancias inflamables y puede producir reacciones químicas peligrosas al contacto con otros productos químicos

Al tratarse de una sustancia química peligrosa, el ozono es altamente reactivo y corrosivo sobre la materia orgánica. De hecho, Bernardo Herradón, experto en Química Orgánica y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas afirmaba el pasado mes de junio en una entrevista para RTVE que “A nadie que sepa un poco de ozono se le ocurriría usarlo para matar el coronavirus. Es el oxidante más potente después del flúor y uno de los más tóxicos que se pueda imaginar, aunque en pequeñas dosis sirva para desinfectar y matar bacterias”.

Tecnología ActivePure®

Una de las ventajas de la tecnología ActivePure® es que logra proteger el aire de espacios y superficies sin producir ozono ni otros químicos nocivos en su uso continuado. Además, es inocua para humanos, animales y plantas. En consiguiente, esta tecnología permite que las salas permanezcan ocupadas las 24 horas del día con una eficacia demostrada en laboratorios cualificados.

En cualquier caso, desde Active Clean creemos que todas las medidas que puedan emplearse para lograr erradicar el COVID-19 son pocas. Por ello, consideramos que el ozono puede utilizarse de manera complementaria y de forma cuidadosa como una herramienta de apoyo para mantener el ambiente más higienizado en general.

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